AYUDA AL SEMINARIO
Sumándonos a la obra de Dios en la formación de sus siervos
A continuación se muestran dos cuentas para apoyar al seminario, la cuenta de la izquierda es para apoyar en los gastos del seminario y la cuenta de la derecha es para apoyar a los estudiantes becados.
Cuenta del Seminario
Gastos Operativos
Banco
SANTANDER
Número de Cuenta
22-00088209-0
Número de Tarjeta
5579 0890 0562 2231
CLABE Interbancaria
014813220008820902
A nombre de:
Iglesia Presbiteriana Asociada Reformada de México AR
Concepto:
Ofrenda
Informar depósito a:
+52 833 288 7778
Tesorería del seminario con el mensaje:
"Motivo o propósito de la ofrenda"
Fondo Becario
Apoyo a Estudiantes
Banco
BBVA (Bancomer)
Número de Cuenta
0120496049
CLABE Interbancaria
012813001204960492
A nombre de:
Iglesia Presbiteriana Asociada Reformada de México AR
"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre."
2 Corintios 9:7
Informar depósito a (opcional):
+52 782 170 0040
Obed Hernández
Rogamos y exhortamos en el amor de Cristo a todos los hermanos de la IPAR de México y personas de buena voluntad, a hacer tesoros en el cielo sumándose a esta iniciativa como benefactores del fondo becario, haciendo donaciones voluntarias y periódicas, para que los recursos de este fondo puedan comenzar a aplicarse lo antes posible e incentivar a las nuevas generaciones que están siendo llamadas por Dios al ministerio pastoral, ministerio misionero y ministerio de educación cristiana, que tienen el deseo de estudiar de tiempo completo en nuestro seminario pero que no cuentan con los recursos económicos suficientes para cubrir sus colegiaturas, libros de texto u otras necesidades. Por ello, agradeceremos toda ofrenda que sea recibida en este fondo, rogando a nuestro Dios que sus necesidades sean suplidas conforme a sus riquezas en gloria, quien sabrá dar a cada uno su propio galardón.
INVITACIÓN DE ORACIÓN
DESCARGAR GUÍA DE ORACIÓN PDFIntercesión General por las Vocaciones Ministeriales 2026
1. Oremos por los llamados a los distintos ministerios de la iglesia
- Que el Señor conceda ministros ordenados para cada una de las iglesias del campo P.A.R., y que cada uno sea ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12, Tito 1:7-9)
- Que el Señor levante ancianos que gobiernen con inteligencia y sabiduría, en el temor del Señor (Hechos 20:28, 1 Pedro 5:2-3, Proverbios 9:10).
- Que el Señor nos dé diáconos con un corazón compasivo, que extiendan la mano de Cristo a los necesitados (Hechos 6:1-3, 1 Timoteo 3:8-9, Gálatas 6:10).
- Que el Señor envíe misioneros y misioneras que lleven el evangelio de la gracia a lugares donde aún hay hambre y sed de justicia. (Romanos 10:14-15).
- Que el Señor capacite maestros y maestras de sana doctrina, y que enseñando con fidelidad reflejen el amor divino en su vida. (1 Timoteo 4:16).
- Que el Señor entrene consejeros y consejeras que hablen a los más jóvenes con fundamento en su Palabra, su evangelio, compasión y gracia cristiana. (1 Tesalonicenses 2:7-8; 1 Timoteo 4:12).
- Que el Señor despierte los corazones de quienes han sido llamados a estos ministerios y respondan con amor y abnegación. (Filipenses 2:12-13; 1 Pedro 5:2).
- Que todos los llamados reconozcan su necesidad de formación académica y ministerial, y sean educados en dependencia del Espíritu Santo, la Palabra y la comunión de la iglesia, reconociendo siempre su necesidad de gracia. (2 Timoteo 2:15; Proverbios 1:5; 2 Pedro 3:18).
2. Oremos por la familia cristiana y las vocaciones ministeriales
- Que los padres y madres den a sus hijos educación cristiana virtuosa en la fe y el servicio al Señor. (Deuteronomio 6:6-7; Efesios 6:4; Salmo 78:1-4).
- Que los hogares cristianos sean espacios de inspiración y testimonio cristiano, donde el amor al prójimo sea sincero y abundante. (1 Pedro 4:8-9; Gálatas 5:13).
- Que las familias apoyen con alegría y confianza la decisión vocacional de sus miembros. (Hebreos 10:24; Eclesiastés 4:9-10).
- Que haya fortaleza en medio de las ausencias, sacrificios y tensiones que implica el entrenamiento ministerial. (Isaías 40:29-31; Hebreos 12:11).
- Que el Señor conceda consuelo y esperanza cuando las familias experimentan las cargas y demandas del ministerio pastoral, especialmente a las esposas de los pastores y sus hijos. (Isaías 41:9-10; 1 Pedro 5:7).
- Que los hijos de los ministros y líderes eclesiásticos crezcan en fe, encuentren gozo en la vida comunitaria y sean guardados en la gracia del Señor. (Proverbios 20:7; 3 Juan 1:4).
3. Oremos para que la Iglesia local y general sea renovada por el Espíritu y viva en comunión para el servicio del Evangelio
- Que cada pastor y obrero laico tenga el corazón y la palabra de Cristo en abundancia, y prepare con diligencia a la siguiente generación. (Jeremías 3:15; 2 Timoteo 2:2).
- Que las iglesias locales tengan visión apostólica y generosidad para sostener espiritual y económicamente a quienes son llamados, enviados o recibidos de parte del Señor. (3 Juan 1:5-8; Gálatas 6:6).
- Que los Consistorios preparen y envíen al Seminario a los futuros líderes eclesiásticos. (Efesios 4:11-12; Tito 1:5).
- Que los Presbiterios acompañen, sostengan y examinen con justicia a sus candidatos al ministerio, para que resulten aprobados aquellos que hayan sido elegidos por la Santísima Trinidad (2 Corintios 13:5; 1 Timoteo 3:1-7; 2 Timoteo 2:15).
- Que los Sínodos trabajen en unidad, velando espiritual, física y económicamente por la obra ministerial y la formación en el Seminario, con gratitud por la provisión del Señor. (Efesios 4:3-4; Filipenses 4:19).